¿Por qué elegir parquet?

Parquet de madera, laminado, baldosa, cerámica, mármol o vinílico. ¿Qué tipo de suelo elegir? La elección del suelo es algo que hay que pensar bien antes de instalarlo. Antes de ponerte manos a la obra, reflexiona y asegúrate de que tienen el que realmente necesitas.

Los suelos de materiales como la baldosa, cerámica o mármol son más fríos que la madera, por eso se suelen colocar en pisos donde normalmente hace calor, así como en terrazas, ya que una característica importante es su resistencia.

Pero si buscas un ambiente cálido y confortable el parquet es la mejor opción, la madera ofrece una calidez al contacto con los pies que los demás materiales no consiguen.

Tipos de parquet

– Parquet de madera natural. Es muy cálido y ecológico, aunque hay que tener en cuenta que también es el más delicado. Con el paso del tiempo se estropea con más facilidad que cualquier otro, pero si es de buena calidad, siempre se puede acuchillar y vuelve a quedar como nuevo.

– Vinílicos. Este tipo de suelo es un revestimiento plástico que te permite trasformar una estancia sin tener que hacer obras. Es resistente al agua, abrasión y al desgaste, por lo que está indicado para cualquier estancia.

– Suelos laminados. Son los más prácticos, sobre todo si tienes niños o mascotas en casa, resisten muy bien los golpes y arañazos y también son los más fáciles de limpiar. Hay multitud de formatos y son bastante económicos. En las tiendas de parquet puedes comprar el parquet a medida.

Cualidades de los suelos laminados

– Resistencia. Son perfectos para baños y cocinas gracias a su gran resistencia a la humedad y a productos químicos de uso doméstico.

– No se rayan. Podrás mover los muebles y arrastrar las sillas sin miedo, ya que no se estropean.

– Sólidos a la luz. No se decoloran con los rayos solares, ni siquiera con los rayos ultravioletas. Esto los hace ideales para instalarlos en la terraza o en alguna estancia que esté muy expuesta al sol.

– Antialérgicos. No son porosos, con lo que no acumulan polvo, pelos y demás residuos.

– Conductores del calor. En invierno te ayudan a ahorrar en tu factura de la luz o del gas.

– Mantenimiento sencillo. Con el suelo laminado te olvidas de tener que barnizarlo o acuchillarlo como ocurre con otros tipos de parquet.

– Limpieza fácil. Bastará con diluir un poco de detergente neutro en agua, humedecer la mopa y pasarla bien escurrida por el parquet. Salen muy bien las manchas, pero si hay alguna difícil de quitar, lo mejor para eliminarla es la acetona o el alcohol.

– Fácil instalación. Otra ventaja es que no hace falta retirar el suelo anterior para instalarlos, se instala fácilmente encima de casi cualquier suelo existente sin problemas.

– Son difícilmente inflamables. Si debido a un descuido se cae una colilla, resiste perfectamente.

Si después de todo no sabes cuál escoger, en nuestra tienda de parquet en Valencia te asesoramos gratuitamente y te garantizamos un servicio de calidad, tanto en la venta como en la instalación y el mantenimiento posterior.